Así responde el Papa Francisco a los niños en nuevo libro
Portada de "Querido Papa Francisco"
ROMA, 22 Ene. 16 / 04:51 pm .-
Niños de todo el mundo le han escrito al Papa Francisco para saber qué piensa sobre los más diversos temas –como lo que hacía Dios antes de la creación del mundo–.
En el mes de marzo saldrá al mercado el libro “Querido Papa Francisco”
en el que se podrá leer las respuestas a estas y otras interrogantes.
El libro, un proyecto de la editorial Loyola Press de los jesuitas en
Estados Unidos, reúne 30 cartas de niños de 6 a 13 años, de 259
recibidas de 26 países como Albania, China, Nigeria y Filipinas.
El P. Antonio Spadaro, director de la revista La Civiltà Cattolica”,
se ha reunido con el Papa en la Casa Santa Marta en donde ha respondido
a las preguntas de los pequeños. “Son difíciles estas preguntas”, dijo
el Santo Padre sonriendo en una ocasión.
El texto será presentado al Pontífice el próximo 22 de febrero en un
encuentro privado con él, informa Radio Vaticana en su edición en
italiano.
El libro se publicará en Italia tres días después y el 1 de marzo en el resto del mundo.
Otras de las preguntas que le han hecho al Santo Padre son: “¿Sabe por
qué algunos padres discuten?": "Todos discutimos. Todos somos humanos
(...). Es normal”, responde el Papa. “Pero hay una fórmula mágica para
resolver estos desacuerdos. Los padres deben intentar no terminar nunca
una jornada sin hacer las paces”, añade.
En noviembre del año pasado se publicó, también en Italia, el libro “Cartitas para el Papa Francisco” (Letterine a Papa Francesco),
editado por la vaticanista Alessandra Buzzetti de Tg5, que ha tenido la
oportunidad de leer muchas de las cartas de niños dirigidas al
Pontífice desde distintos lugares del orbe.
El Papa también aprobó entonces la realización de la publicación y el
dinero que se obtenga de la venta se destinará al dispensario pediátrico
de Santa Marta en el Vaticano.
Cómo murieron los apóstoles y dónde están sus restos
http://www.romereports.com/2016/02/05/el-papa-enviara-a-mas-de-1-000-misioneros-encargados-de-perdonar-pecados-especiales. COPIA Y ABRE ESTE ENLACE.
El Papa enviará a más de 1.000 misioneros encargados de perdonar pecados especiales
2016-02-05
Durante la ceremonia del Miércoles de Ceniza, el 10 de febrero, el Papa Francisco enviará a 1.071 sacerdotes por todo el mundo con el poder de perdonar pecados reservados a la Sede Apostólica.
MONS. RINO FISICHELLA
Organizador del Jubileo
"El
Papa en persona ha dado la facultad a todos los sacerdotes del mundo de
perdonar del pecado de aborto pero en este caso hablamos de los 5
pecados reservados a la Santa Sede. Sólo los Misioneros de la
Misericordia podrán absolver de estos pecados, ningún otro”.
Los 5 pecados que los misioneros podrán absolver son los siguientes:
Perdonar a sacerdotes que hayan violado el secreto de confesión y a quienes hayan ordenado a obispos sin la aprobación del Papa.
También podrán absolver a sacerdotes que propongan relaciones sexuales a otra persona y luego la confiesen de ese pecado.
Por último, los llamados Misioneros de la Misericordia podrán confesar a quienes hayan profanado la Eucaristía o a quienes hayan utilizado la violencia contra el Papa.
Se
trata de una iniciativa que Francisco ya había anunciado en la Bula
"Misericordiae vultus” con la que convocó el Jubileo. Estos 1.071
sacerdotes viajarán por el mundo para facilitar la absolución de estos
pecados durante el Jubileo y, especialmente, durante el período de Cuaresma
La Cuaresma es un tiempo litúrgico en el que por 40 días la Iglesia
llama a los fieles a la penitencia y conversión, para prepararse
verdaderamente a vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección
de Cristo en la Semana Santa.
Estos son cinco puntos que debes saber sobre la Cuaresma:
1.- Oración, mortificación y caridad: Las tres grandes prácticas cuaresmales
La oración es la condición indispensable para el encuentro con Dios. En
la oración, el cristiano ingresa en el diálogo íntimo con el Señor, deja
que la gracia entre en su corazón y, a semejanza de Santa María, se
abre a la oración del Espíritu cooperando a ella con su respuesta libre y
generosa (ver Lc 1,38).
La mortificación se realiza cotidianamente y sin necesidad de hacer
grandes sacrificios. Con ella se ofrece a Cristo aquellos momentos que
nos generan molestias en el transcurrir del día, y se acepta con
humildad, gozo y alegría, todas las adversidades que lleguen.
De la misma manera, saber renunciar a ciertas cosas legítimas nos ayuda a
vivir el desapego y desprendimiento. Dentro de esta práctica cuaresmal
están el ayuno y la abstinencia las cuales serán explicadas luego.
La caridad es necesaria como refiere San León Magno: “si deseamos llegar a la Pascua
santificados en nuestro ser, debemos poner un interés especialísimo en
la adquisición de esta virtud, que contiene en sí a las demás y cubre
multitud de pecados".
Sobre esta práctica San Juan Pablo II
explica que este llamado a dar "está radicado en lo más hondo del
corazón humano: toda persona siente el deseo de ponerse en contacto con
los otros, y se realiza plenamente cuando se da libremente a los demás".
2.- El ayuno y la abstinencia
El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día, mientras que
la abstinencia consiste en no comer carne. Con ambos sacrificios
reconocemos la necesidad de hacer obras para reparar el daño causado por
nuestros pecados y para el bien de la Iglesia.
Además, de forma voluntaria se dejan de lado las necesidades terrenas y se redescubre la necesidad de la vida del cielo. "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4).
El ayuno no prohíbe tomar un poco de alimento por la mañana y por la noche. Es obligatoria desde los 18 hasta los 59 años.
Por otro lado para la abstinencia, si bien se prohíbe el uso de carnes,
no es el caso para huevos, lácteos y cualquier condimento a base de
grasa de animales. Es día de abstinencia todos los viernes del año y es
obligatorio a partir de los 14 años.
3.- La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo
En el Miércoles de Ceniza se inician los 40 días de preparación para la Pascua. Al término de la misa el sacerdote bendice e impone las cenizas hechas de los ramos de olivo bendecidos en el Domingo de Ramos del año anterior. Estas son impuestas haciendo la señal de la cruz
en la frente y pronunciando las palabras Bíblicas: «Acuérdate que eres
polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el
Evangelio». De esta forma la ceniza representa un signo de humildad y le
recuerda al cristiano su origen y su fin.
La Cuaresma termina en el Jueves Santo. En aquel día la Iglesia
conmemora La Última Cena del Señor, donde Jesús de Nazaret compartió por
última vez con sus apóstoles antes de ser crucificado en Viernes Santo.
4.- La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número 40 en la Biblia
Los 40 días de la Cuaresma representan la misma cantidad de días que
Jesús pasó en el desierto antes de comenzar su vida pública, los
cuarenta del diluvio, los cuarenta de la marcha del pueblo judío por el
desierto, los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, y los
400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia el número cuatro simboliza el universo material, seguido de
ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de
pruebas y dificultades.
5.- En la Cuaresma el color litúrgico es el morado
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y
penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión
espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
5 cosas que estabas haciendo mal en Misa y no lo sabías..
La Santa Misa es la renovación incruenta del sacrificio pascual de Cristo en la cruz y la “fuente y culmen de toda la vida cristiana“.
Por tal razón, y con el fin de adentrarnos más en los sagrados
misterios, es que la Iglesia ha dispuesto que la Misa lleve un orden
determinado (Nuestro Dios es un Dios de orden). Por eso en este artículo te compartimos 5 cosas que estabas haciendo mal en Misa y no lo sabías.
1) “… Y líbranos del mal ¿AMÉN?”
Cuando rezamos el Padre Nuestro de manera personal o en nuestros
grupos de oración acostumbramos a concluirlo con un “Amén”. Eso está muy
bien, sin embargo durante la Santa Misa ocurre algo distinto. El Padre
Nuestro es la única oración que está integrada en la liturgia como parte
de una oración más larga. Por tal razón no debe decirse “Amen” luego
del “y líbranos del mal” pues el sacerdote continúa con la oración
diciendo “líbranos Señor de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días…”
2) “Por Cristo con Él y en Él…”
Algunos fieles suelen cometer el error de decir partes de la Misa que
solo le corresponden al sacerdote. Esto es muy común al final de la
plegaria eucarística cuando el sacerdote reza “Por Cristo, con él y
en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos”. Los fieles
no deben decir esa parte, pues solo le corresponde al sacerdote. A los
fieles nos corresponde responder a eso con un “Amén”.
3) Durante la consagración ¿Nos arrodillamos o nos quedamos de pie?
Para esto debemos remitirnos a la OGMR (Ordenación General del Misal Romano) que en su numeral 43 dice claramente “…estarán de rodillas,
a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el gran
número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan, durante
la consagración“. La propia OGMR señala que quienes, por los motivos
antes mencionados no puedan arrodillarse, deben hacer una profunda
inclinación de reverencia cuando el sacerdote se arrodille luego de la
consagración. Pero más allá de la rúbrica ¿Acaso nuestras rodillas no
deberían caer sin que lo notemos mientras ocurre el más grande milagro
sobre la faz de la tierra?
4) Rito de la paz
El llamado “rito de la paz” o “saludo de la paz” es opcional. Pero
cuando se hace, el saludo debe ser solo a las personas más cercanas a
nuestros lugares y siempre guardando la debida reverencia a la
celebración. Recordemos que Jesús se acaba de hacer presente en la Santa
Eucaristía y que debe ser el centro de nuestra atención en ese momento.
No es necesario, por ejemplo, caminar de un lado al otro del templo
buscando conocidos para saludarles en ese momento.
5) El ayuno eucarístico
Este no es precisamente un error durante la Misa, sino mas bien antes de la Misa. El catecismo enseña que “Para prepararse convenientemente a recibir este sacramento, los fieles deben observar el ayuno prescrito por la Iglesia“.
Pero ¿Cual es este ayuno? La Iglesia establece que debemos guardar
ayuno de cualquier alimento sólido al menos una hora antes de recibir la
Santa Eucaristía. Así que quedan descartadas esas galletas que comías
en la puerta del templo antes de Misa. Eso sí, queda permitido el
consumo de agua y medicinas. De no cumplirse ese requisito, puedes
participar de la Santa Misa pero no puedes comulgar.
“Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos
Magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ‘¿Dónde está
el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella
y venimos a adorarlo’. Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y
todo Jerusalén con él; convocó a los sumos pontífices y a los letrados
del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le
contestaron: ‘En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y
tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las
ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi
pueblo Israel’. Entonces Herodes llamó en secreto a los Magos, para que
le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a
Belén, diciéndoles: ‘Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y,
cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo’. Ellos,
después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella
que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse
encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de
inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su
madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres,
le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en
sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su
tierra por otro camino”.
Los Magos buscaban a Dios en las estrellas o en el palacio, pero lo
encontraron en un humilde pesebre con María, su Madre. Le llevaron
regalos: Oro por su realeza, incienso por su divinidad y mirra por su
humanidad. Sin embargo, fueron ellos los que salieron premiados porque
vieron al Salvador del mundo. "Cuando
vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa,
encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron
homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso
y mirra". Lo mejor que le puedes dar al Niño Dios (que lo tiene todo)
es a ti mismo, es tu corazón, tu ser. Adóralo, que Jesús nunca se queda
con nada.