viernes, 18 de diciembre de 2015

DIOS ME LLAMO EN UN CONFESIONARIO: DICE EL PAPA FRANCISCO




Dios me llamó en un confesionario, recuerda el Papa Francisco en nueva entrevista










Joven Jorge Mario Bergoglio / Confesionario de Basílica de San José de Flores, barrio de Buenos Aires en donde el Papa sintió su llamado a ser sacerdote. Foto: Walter Sánchez-Silva / ACI Prensa.
















.- En la nueva entrevista que ha concedido al semanario italiano Credere (Creer) en ocasión del próximo inicio del Jubileo de la Misericordia el 8 de diciembre, el Papa Francisco recordó cómo es que el Señor lo llamó al sacerdocio en un confesionario.
“Me acuerdo –lo he dicho ya muchas veces– de cuando el Señor me ha mirado con misericordia. He tenido siempre la sensación de que tenía cuidado de mi de un modo especial, pero el momento más significativo se verificó el 21 de septiembre de 1953, cuando tenía 17 años”.
Ese día, relata el Santo Padre, era “la fiesta de la primavera y del estudiante en Argentina, y la habría celebrado con los otros estudiantes: yo era católico practicante, iba a la misa del domingo, pero nada más… estaba en Acción Católica, pero no hacía nada, era solo un católico practicante”.
“A lo largo de la calle para la estación ferroviaria de Flores, pasaba cerca de la parroquia que frecuentaba y me sentía empujado a entrar: entré y vi venir por un lado a un sacerdote que no conocía. En ese momento no sé qué me sucedió, pero advertí la necesidad de confesarme, en el primer confesionario a la izquierda –mucha gente iba a rezar allí–. Y no sé qué ocurrió que salí distinto, cambiado”, relata el Papa.
“Volví a casa con la certeza de tenerme que consagrar al Señor y este sacerdote me acompañó durante casi un año”.
Ese sacerdote, afirma Francisco, era “de Corrientes, don Carlos Benito Duarte Ibarra, que vivía en la Casa del Clero de Flores. Tenía leucemia y se estaba curando en el hospital. Murió al año siguiente. Después del funeral lloré amargamente, me sentí totalmente perdido, como con el temor de que Dios me hubiese abandonado”.
Ese momento, narra el Papa, fue cuando “me sumergí en la misericordia de Dios y está muy unido a mi lema episcopal: el 21 de septiembre es el día de San Mateo, y Beda el Venerable, hablando de la conversión de Mateo, dice que Jesús miró a Mateo ‘miserando atque eligendo’”.
Esta expresión, explicó el Pontífice, “no se puede traducir, porque en italiano uno de los dos verbos no tiene gerundio, ni tampoco en español. La traducción literal sería ‘misericordiando y eligiendo’, casi como un trabajo artesanal. ‘Lo misericordió’: esta es la traducción literal del texto”.
“Cuando años después, recitando el breviario latino, descubrí esta lectura, me acordé de que el Señor me había modelado artesanalmente con Su misericordia. Cada vez que venía a Roma, porque me alojaba en Via della Scrofa, iba a la Iglesia de San Luis de los Franceses a rezar delante del cuadro de Caravaggio, sobre la Vocación de San Mateo”, contó.

IGLESIAS E ITINERARIOS PARA LOS PEREGRINOS EN ROMA.



Iglesias e itinerarios para los peregrinos en Roma

Percorsi giubilari - lat
El Jubileo es un tiempo especial que la Iglesia ofrece para la conversión del pueblo de Dios y, por esta razón, se caracteriza de una manera particular por la posibilidad de obtener la indulgencia jubilar. Esta se obtiene por lo general haciendo la peregrinación a una iglesia jubilar, recorrido que culmina atravesando la Puerta Santa (o Puerta de la Misericordia). La peregrinación pretende poner en marcha un movimiento de conversión, un ponerse en camino para entrar en el amor de Dios Padre y llenarse de él, con el fin de llevarlo después consigo a la vida cotidiana.
En la ciudad de Roma se han preparado diferentes itinerarios por donde los peregrinos podrán acercarse a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro o a las otras Puertas Santas e iglesias jubilares de la ciudad.

El recorrido hacia la Basílica Vaticana
El recorrido principal, propuesto sobre todo para los que vendrán de lejos para vivir el Jubileo en Roma, será naturalmente el que llega a la Basílica de San Pedro. Entre el Castel Sant'Angelo y la Basílica Vaticana, se establecerá un recorrido reservado por el que los peregrinos recorrerán toda la Vía de la Conciliación para entrar en la plaza de San Pedro y atravesar la Puerta Santa, manteniendo un clima de oración y de recogimiento espiritual. Antes de llegar a esta parte final de la peregrinación, los peregrinos son invitados a entrar en una de las tres iglesias que serán el verdadero punto de partida de este itinerario: San Juan Bautista de los Florentinos, San Salvador en Lauro y  Santa María en Vallicella (o Chiesa Nuova). Situadas justo al otro lado del río Tíber, estas tres iglesias ofrecerán cada día, durante todo el Año Santo, la acogida espiritual a los peregrinos, con sacerdotes disponibles para las confesiones (en varios idiomas) y la adoración eucarística continua. Indicadas también ellas como “jubilares”, estas iglesias constituyen, de hecho, los puntos de partida privilegiados para la peregrinación a la Puerta Santa de San Pedro, porque posibilitan que se llegue con la justa disposición de corazón y de espíritu, es decir, después de haber celebrado el sacramento de la reconciliación y de haber permanecido un tiempo en la contemplación del rostro misericordioso de Dios.

Otros itinerarios en Roma
Para todos, pero especialmente para los habitantes de Roma y para los que tienen mayor facilidad para llegar a Roma, se proponen también otros itinerarios que permitan no sólo realizar la peregrinación jubilar, sino también (re-)descubrir otras iglesias vinculadas a la antigua tradición de las peregrinaciones en la ciudad, que encontró en la experiencia de San Felipe Neri (en el siglo XVI) una reactivación significativa, pero que se remonta mucho más atrás en el tiempo, cuando los primeros cristianos de Roma se acercaban a los lugares del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo, y a las catacumbas.
Se trata de cuatro itinerarios urbanos, que se recorren en pleno centro de Roma y convergen todos ellos en el Castel Sant'Angelo, donde tiene inicio el recorrido reservado hasta la Basílica de San Pedro. La Vía Papal (o Via Maior) comienza en la Basílica de San Juan de Letrán, la Catedral de Roma, pasa por el Coliseo, la Cárcel Mamertina (considerada tradicionalmente el lugar de la prisión de los apóstoles Pedro y Pablo), hasta llegar a la Plaza Navona y aquí se divide en dos itinerarios alternativos, que ambos terminan en el Castel Sant'Angelo. El primero hace etapa en Santa María en Vallicella (o Chiesa Nuova) para tener un tiempo para la confesión y la adoración. El segundo, en cambio, hace etapa en la iglesia de San Salvador en Lauro. El tercer itinerario, llamado Vía del Peregrino, siempre comienza en la Basílica Lateranense, pero el recorrido lleva a hacer etapa para la preparación espiritual en la Iglesia de San Juan Bautista de los Florentinos, para terminar siempre en el Castel Sant'Angelo. El cuarto y último itinerario, llamado el Camino Mariano, parte de la Basílica Liberiana (Santa María la Mayor) y, después de haber pasado por otras iglesias dedicadas a la Virgen María, termina en la Plaza Navona, donde se une a la Vía Papal justo antes de que se bifurque en sus dos variantes .

viernes, 11 de diciembre de 2015

HECHOS ASOMBROSOS SOBRE LA VIRGEN DE GUADALUPE





4 hechos realmente asombrosos sobre la Virgen de Guadalupe

4 hechos realmente asombrosos sobre la Virgen de Guadalupe









 El 12 de diciembre de cada año la Iglesia Católica celebra la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. En ese día en 1531, la Virgen María se apareció a un indígena de 57 años llamado Juan Diego.
Juan Diego fue proclamado Santo por San Juan Pablo II en 2002.
En uno de sus encuentros, la Virgen María le encargó a San Juan Diego que recogiera en su tilma –una tela muy sencilla– rosas de Castilla que habían florecido a pesar del invierno para que se las presentara al Arzobispo de México, Mons. Juan de Zumárraga, como prueba de las apariciones.
Cuando Juan Diego desplegó la tilma con las rosas ante el Prelado, sobre ella estaba impresa la imagen de Nuestra Señora Guadalupe. En los siguientes siete años, más de 9 millones de aztecas se convirtieron al cristianismo.
A continuación cuatro hechos realmente asombrosos sobre la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe:
1. Tiene cualidades que son imposibles de replicar humanamente
Hecha principalmente de fibras de cactus, una tilma era típicamente de muy baja calidad y tenía una superficie áspera, haciéndola muy difícil de usar, mucho menos pintar sobre ella una imagen que perdurase. Sin embargo, la imagen aún se conserva intacta y los científicos que la han estudiado insisten en que no se usó ninguna técnica previa para adecuar la superficie.
La superficie es muy suave, como la sede. La parte en donde no está la imagen sigue siendo áspera y tosca.
Más todavía. Los expertos en fotografía infrarroja que estudiaron la tilma a fines de la década de 1970 determinaron que no había trazos de pincel, dando como resultado una imagen que fue plasmada toda al mismo tiempo.
Esto, junto con una calidad iridiscente de cambiar ligeramente de colores dependiendo del ángulo en el que una persona la mira, y el hecho de que se determinó que la coloración de la imagen no tiene elementos animales o minerales (los colorantes sintéticos no existían en 1531), generan muchas más preguntas aparentemente incontestables. Eso es asombroso.
2. La gente dice que solo es una pintura pero la ciencia ha demostrado lo contrario
Una de las primeras cosas que dicen los escépticos sobre la imagen es que de alguna forma tiene que ser una falsificación o un fraude, pero todas las veces que se hizo un intento de replicar la imagen, la original nunca parece decolorarse, mientras sus duplicados se han deteriorado en corto tiempo.
Miguel Cabrera, artista del siglo 18 que produjo tres de las copias mejor conocidas (una para el arzobispo, una para el Papa y una para él para futuras réplicas) una vez escribió sobre la dificultad de recrear la imagen incluso sobre las mejores superficies. Eso es asombroso.
3. La tilma ha mostrado características sorprendentemente parecidas a las de un cuerpo humano
En 1979, cuando el dr. Phillip Callahan, un biofísico de la Universidad de Florida (Estados Unidos), estaba analizando la tilma usando tecnología infrarroja, descubrió que el tejido mantiene una temperatura constante de entre 36.6 y 37 grados celsius, la temperatura regular de una persona viva.
Cuando el Dr. Carlos Fernández de Castillo, médico mexicano, examinó la tilma, encontró una flor de cuatro pétalos sobre el vientre de María. Los aztecas llamaban a la flor “Nahui Ollin” y era el símbolo del sol y de la plenitud.
Después de más exámenes, el Dr. Fernández de Castillo concluyó que las dimensiones del cuerpo de Nuestra Señora en la imagen eran los de una madre por dar a luz pronto. El 12 de diciembre está muy cerca de Navidad.
Finalmente, una de las atribuciones más comunes y descubrimientos reportados es el de los ojos de la Virgen en la imagen.
El Dr. José Alte Tonsmann, un oftalmólogo peruano, estudió los ojos de la imagen de la Virgen con una magnificación de 2.500 veces y fue capaz de identificar hasta 13 individuos en ambos ojos en diferentes proporciones, así como el ojo humano reflejaría una imagen.
Parecía ser una captura del momento exacto en el que Juan Diego desplegó la tilma ante el Arzobispo Zumárraga. Eso es sorprendente.
4. Parece ser prácticamente indestructible
Dos eventos distintos han amenazado la tilma a través de los siglos. Uno de ellos ocurrió en 1785 y el otro en 1921.
En 1785 un trabajador estaba limpiando el recubrimiento de vidrio cuando accidentalmente derramó solvente de ácido nítrico sobre una gran porción de la imagen. La imagen y el resto de la tilma, que debió haberse corroído casi instantáneamente por el derrame, se auto-restauró con el paso de 30 días, y permanece intacta hasta el día de hoy, con solo unas pequeñas manchas en lugares en donde no está la imagen.
En 1921, un activista anticlerical escondió 29 varas de dinamita en un jarrón de rosas y lo puso ante la imagen dentro de la Basílica de Guadalupe.
Cuando la bomba explotó, casi todo, desde el piso y el reclinatorio de mármol voló. La destrucción alcanzó incluso a ventanas a 150 metros de distancia.
Sin embargo la imagen y el vidrio a su alrededor permanecieron intactos. El único daño que ocurrió cerca a la tilma fue en un pesado crucifijo de bronce, que terminó doblado hacia atrás.